El Sable Corvo

Por Carlos Sallaberry, Principal Latin America Rafael Viñoly Architects

Viñoly es uno de los arquitectos más prestigiosos del mundo con obras en los cinco continentes, a el me uni como responsable de la Oficina en Latinoamerica, con sede en Buenos Aires en abril del 2009

Entre los proyectos desarrollados en este año, quiero presentar ahora, “El Sable Corvo”, homenaje al Gral San Martín, que el Gobernador de Corrientes quiere ofrecer a la figura del General  en Yapeyu, Corrientes, su ciudad natal.

La posibilidad de abordar el tema llega a nosotros a través del Arquitecto Alfonso Asensio, quien visito a Viñoly en New York, y lo entusiasmo con la idea de pensar en el proyecto.

Viñoly fiel a su estilo le pidió tiempo para pensar el tema, y estableció  una condición: que su idea seria desarrollada sin percibir honorarios como ofrenda al padre de la Patria, según lo bautizara Ricardo Rojas, en 1950, Año del Libertador General San Martín, centenario de su muerte.

“Más allá de la información que cualquier alumno pudiera tener, no teníamos una idea clara sobre su trayectoria y su importancia en la historia de Latinoamericana y del país”

Nos pusimos a estudiar el tema  y en poco tiempo, Viñoly se transformo en un experto e hizo el sorprendente proyecto que ahora ofrece como prenda de unidad argentina.

“Es un buen ejemplo de lo que uno puede hacer, como cualquiera interesado, para la evolución de la cultura en que vivimos desde la actividad a la que nos dedicamos”, ejemplifica.

El proyecto consiste en una enorme réplica del memorable Sable Corvo de San Martín con 260 metros de alto que emerja del río Uruguay, cerca de la casa en la que nació el Libertador, en Yapeyú, Corrientes. Será una hoja flexible como la original, construida de acero inoxidable, con estructura de fibra de carbono.

En cada fecha conmemorativa de la vida del General, cuando habitualmente se congregan caravanas masivas de jinetes de toda la región, el filo de corte de la espada emitirá una llama votiva visible a la distancia.

Según la iniciativa de Viñoly, el sable monumental estaría en medio del río, apoyado en un ponton de hormigon ancladoa la costa, de ingenieria militar en el eje de acceso a Yapeyú, donde están conservados los restos de la casa en la que nació el LIbertador. Una una línea de asfalto blanco vincularía la ruta con la costa en dirección al sable.

“De ese ralo paisaje mesopotámico, con una densa vegetación horizontal, y al final de esa ruta de acceso, emergerá del río una réplica exacta del Sable Corvo, la única posesión práctica y simbólica que tuvo el General y que compró con su propio dinero”.

No es casual ni gratuita la elección de esa alegoría sanmartiniana, el sable fue una elección personal de San Martín que define su personalidad y carácter,
En 1811, antes de partir para América, San Martín compró el sable corvo en Londres que ahora Viñoly propone reproducir a escala monumental. Era del tipo morisco, totalmente distinto al que usaba la caballería española de la que salía el futuro Libertador como Teniente Coronel.

El arma era sencilla y práctica, sin ornamentos y piedras preciosas como usaban los altos jefes de ejército. Un emblema de eficiencia y austeridad que lo acompañó en toda la campaña libertadora, de San Lorenzo a Guayaquil.

Es sabido que el Libertador atesoró el sable durante su retiro francés y, a su muerte, lo legó a Juan Manuel de Rosas, cuando todavía era gobernador de la Provincia de Buenos Aires y encargado de las relaciones exteriores argentinas. Es que, cinco años antes de su muerte, el viejo General apoyó encendidamente al Gobernador en su enfrentamiento con las escuadras inglesas y francesas, el que derivó en la Batalla de la Vuelta de Obligado. 
El proyecto no tiene filiación política ni partidaria, inclusive la iniciativa no debe ser específicamente nacional. Su construcción, como la fue la reconstrucción de Estatua de la Libertad en New York, debería ser el resultado de contribuciones personales, de cualquier monto, en los tres países que San Martín liberó. La recaudación se propone sea administrada por una comisión liderada por los los Institutos Sanmartinianos, de Argentia, Chile y Peru,  el Regimiento de Granaderos a Caballo, y participantes interesados”.