Mosaicos calcáreos: del taller de Fermín

En esta entrevista nos compartió su tiempo Fermín Rovira, Arquitecto dedicado también a la fabricación de mosaicos calcáreos, en su taller de Adrogué, Buenos Aires. 

Se inició hace alrededor de quince años, entre idas y vueltas, con la idea de comenzar un emprendimiento artesanal en paralelo a su carrera de arquitectura. Iniciarse en la fabricación de estas piezas no fue fácil ya que debió empezar desde cero, y al ser un oficio antiguo no podía en ese momento conseguir proveedores de las máquinas necesarias y debía, además, aprender todo sobre este oficio. Entre búsqueda, prueba y error adquirió un método para ser fabricante y poner en pie esta industria. Actualmente, además de desempeñarse como arquitecto, en este rubro se dedica mayormente a proveer de moldes a otros fabricantes.

Nos cuenta Fer: “Esto comenzó cuando empecé a estudiar arquitectura, estaba con ganas de emprender paralelamente algún trabajo artesanal que tenga que ver con la construcción, con crear algún material. También tuve la oportunidad de ver en un museo de la Ciudad de Buenos Aires una exposición de los moldes que se usaban; si bien a mí ya me gustaba este material y tenía cierta fascinación, todo terminó de cerrar cuando pude tomar conocimiento de lo que había detrás de estas piezas.

Al principio, el problema fue que no podía conseguir ningún tipo de maquinaria. Tuve dos desafíos: primero construirme todos los artefactos, los moldes, y conseguir las herramientas. Segundo, aprender el oficio. Así que busqué en fábricas que ya habían cerrado y ubicando a gente que conocía del oficio; a prueba y error fui logrando un producto aceptable. Posteriormente me dediqué también a proveer de moldes a otros fabricantes. Incluso algunas fábricas de España me encargaron durante un tiempo estas plantillas. En realidad, me dediqué más a proveer a los fabricantes que a fabricar los pisos.”

 El taller

Tiene dos instancias, una limpia y otra sucia. En la parte de donde se hacen las baldosas se maneja cemento, entonces siempre es bastante polvorienta. No así la parte donde se fabrican los moldes, todo lo contrario. Como es un trabajo de precisión, casi de orfebrería, no se necesita mucho espacio, pero sí hay que mantener cierta pulcritud y orden.

Proceso

Las baldosas que fabricamos, a diferencia de un pre moldeado que está en su molde durante todo el proceso de fraguado, se usa el cemento casi seco con un mínimo de humedad, se prensa y se desmolda en el momento. Esto también permite acelerar la producción, sino estarían uno o dos días fraguando en los moldes. Es similar a la fabricación de bloques de hormigón y otros elementos de construcción.

Estas piezas tienen una característica adicional frente a una baldosa tradicional de vereda, que es la de poseer un dibujo. Y a diferencia de un azulejo, no queda pintado sobre la superficie terminada, sino que forma parte del mismo cemento. Son cementos de diferentes colores que conforman un dibujo.

Para lograr los dibujos se tiene que trabajar con cemento de colores de consistencia bastante líquida, volcado en los divisores que a su vez están dentro de un molde que le da la forma del perímetro de la baldosa, entonces allí se vuelca cada pasta de color en estos casilleros y se desmoldan en el momento quedando armado el dibujo. Luego se rellena con una capa de concreto gris de cemento y arena que por último se prensa. También se puede prescindir de los divisores del molde y hacer baldosas lisas. Es la forma en la que se fabricaron los mosaicos que vemos en las casas antiguas.

Moldes

Los moldes también pueden fabricarse a pedido, con diseños que pide el cliente. Por ejemplo, muchas veces sucede que en la restauración del piso de un edificio antiguo se necesita reproducir una baldosa idéntica a una que está instalada. Con una muestra se confecciona el molde y luego en el taller se intenta emular el mismo tono de pigmento para fabricarlas. Ese es uno de los trabajos que más se dan. Además, llegan pedidos de todo tipo y también de imagen institucional para reproducir logotipos, escudos y ese tipo de cosas que también se pueden hacer.

En el taller, la fabricación de los moldes se realiza tanto en metal como en impresión 3d. Dependiendo del caso, cuando el diseño tiene mucha demanda y hay que producir mayor cantidad de baldosas se utilizan los de metal, que son los más duraderos. Si hay que fabricar pocas piezas, se utilizan impresos en 3d. En este caso existe el trabajo previo del diseño y modelado y además implica pensar en la rigidez de estos moldes.

Existen diseños donde el dibujo, por ejemplo, es geométrico. Acá el mismo dibujo ya tiene su rigidez. Por otro lado, hay dibujos más complejos, donde hay que darle una estructura para rigidizar el molde, que no tiene que interferir en los espacios donde se vuelca la mezcla y no se verá en la baldosa terminada.

Colores

El pigmento está compuesto por una pasta de cemento con arena y mucha cantidad de agua, sobre la que se añade los pigmentos que son óxidos de metales, son pigmentos inorgánicos. Y existe la posibilidad de trabajar con una base de cemento gris o una base de cemento blanco. El pigmento va a tener diferentes efectos según qué bases utilices: al usar blanco, se logra el tono puro del pigmento, sobre cemento gris, los colores son menos saturados. Luego con esto se puede armar combinaciones, desde la base sin pigmento hasta la máxima saturación y usar negro para oscurecer. Hoy hay tonos que surgieron con colores que históricamente no estaban disponibles como fucsia, lila, verdes muy intensos. Ya hay una paleta mucho más amplia.

Colocación

La medida más frecuente es 20cm x 20cm, pero también suelen fabricarse de 15cm x 15cm y 25cm x 25cm. Tienen un espesor de aproximadamente 20mm. Esto es una condicionante que debe tenerse en cuenta desde el proyecto si se desea colocar los calcáreos, siendo más difícil de aplicar en pisos ya existentes. Hay veces que el cliente realmente quiere colocar las baldosas sobre un piso existente, entonces hay que demoler, es un lío, pero se puede hacer. Finalmente se termina generando una cantidad importante de escombros.

Las baldosas se asientan sobre un pastón de cal por encima del contrapiso. No es necesario hacer una carpeta, y también por eso es una decisión que debe tomarse de manera anticipada. El contrapiso debe estar nivelado y también el pastón, las baldosas se pintan con cemento líquido en la parte de atrás, se van asentando y nivelando.

Mantenimiento

No hay que pulirlos. Hay una confusión con el mosaico granítico que sí se pule, ya que este tiene una capa de aproximadamente 1 cm de cemento coloreado con piedra, que pule y así se nivela. Tiene un margen que permite eliminar esas diferencias entre cada baldosa y generar una superficie perfectamente nivelada.

Sin embargo, el calcáreo con dibujo, si se empieza a decapar la superficie, se sigue viendo el color, pero dentro de la baldosa el dibujo se va desarmando. Por eso es importantísimo que al colocarse las piezas queden perfectamente niveladas porque no se debe realizar el pulido abrasivo para este fin. Se puede realizar un encerado o un pulido muy leve para sacar suciedad o darle brillo. Cuando se instala un piso nuevo se hace un “curado” con aceite o kerosene para saturar los poros y luego se lo mantiene encerado. Con el tiempo el piso va ganando su brillo natural.

En el caso de una restauración, sí conviene realizar una limpieza con ácido rebajado con agua o utilizar una lija muy fina, pero con mucho cuidado ya que se puede dañar y dejar irrecuperable al piso.

Ventajas

  • La durabilidad. Son pisos que pueden, si están bien colocados, durar varias generaciones luciéndose muy bien.
  • La calidez de la superficie y la textura, que tiene un brillo moderado, es una superficie suave que no llega a ser un espejo.
  • Las infinitas posibilidades de diseño y colores
  • Son materiales nobles, tanto el mosaico granítico como el calcáreo. Obviamente hay materiales industrializados hoy que ofrecen mayor disponibilidad en el mercado y mejores precios.

Desventajas

  • Adaptarlo a construcciones existentes
  • Como es fabricación artesanal, quizá las medidas no salen perfectamente regulares, a veces hay algunos mm de diferencia y para algunos proyectos no se pueden utilizar.
  • El peso por unidad de pieza, lo que complica la logística. Si bien se pueden paletizar y enviar a todos lados, de todas maneras, 1m2 de baldosas ya tiene un peso importante, a partir de 50kg, o más.

“Desde mi punto de vista, el resultado lo vale. Pero en obra ya nos empezamos a enfrentar este tipo de cuestiones, que por ahí complican un poco.”

Al ver el instagram de Fer (@fermosaic) nos sorprende la infinita variedad de colores y diseños que pueden tener los mosaicos y el abanico de posibilidades para jugar con este material a la hora de diseñar. En los últimos tiempos surgió una valoración de una estética “vintage” propia de edificios antiguos, que hoy es muy buscada en la decoración y eso ha favorecido el mercado de estas piezas. En la actualidad la paleta de colores es más amplia y también se fueron reinterpretando las posibilidades de colocación, ya que actualmente no sólo se utilizan como solados, sino también como revestimientos en paramentos verticales, mobiliario, entre otros. También surgieron nuevas tendencias en el gusto por la elección de los dibujos, como podemos ver, por ejemplo, en diseños de collages de mosaicos al estilo “patchwork” mezclando varios patrones y colores en una misma superficie. Esto no era común en el momento histórico en que se usaban masivamente y hoy en día el diseño con estas baldosas tiene más libertad.

¿Podrías contarnos algo sobre la historia de estos pisos?

-Muchos diseños que vemos en las casas antiguas se copiaban de catálogos europeos, principalmente en el sur de España y en Cataluña se producían mucho estos pisos. De esos catálogos podemos ver que acá (en Argentina) algunos diseños se copiaban con exactitud y otros, “a ojo”. Este tipo de baldosas tienen origen en la segunda mitad del siglo XIX y con simultaneidad se comenzó a utilizar acá. Con la oleada inmigratoria surgieron fabricantes nacionales, alrededor de la década de 1880. Fue popular hasta la década del ‘50, posteriormente surgió el mosaico de granito y reemplazó al calcáreo. Luego con las cerámicas industriales, estos fueron quedando en desuso. Podemos decir que hoy “están de moda”, no se utilizan masivamente en la construcción, pero tiene su mercado. Los fabricantes están teniendo una agenda muy movida.

¿Qué reflexión podrías hacer sobre este oficio desde el punto de vista de un arquitecto?

-Hago un ida y vuelta con la arquitectura concretamente en la fabricación de los moldes, ahí hago un paralelismo con el diseño estructural de un edificio para estructurar los moldes, por ahí no tiene que ver con la baldosa en sí misma pero sí con el proceso.

Cada trabajo es diferente, aunque el producto terminado es una baldosa de cierto tamaño definido, cada dibujo que encarga el cliente requiere un proceso diferente. Desde los colores que hay que mezclar y la confección del molde, cada encargo es un desafío y es lo que lo diferencia de un proceso industrializado.

 

¿Recibiste algún encargo que te haya parecido algo descabellado?

-Un caso muy divertido, donde no hice yo las baldosas en este caso, pero una fábrica italiana me encargó los moldes, era un piso porno para un bar temático. El cliente me pidió disculpas por ese diseño y me explicó que era un «sex bar». Se llegaron a viralizar fotos.

¿Qué le podrías decir a un cliente para que elija los pisos que fabricas?

-Vas a poder poner el dibujo que quieras, tanto para un sex shop como para una carnicería. (risas)

-Que hay infinitas posibilidades para jugar con los diseños y que el cliente va a tener un piso que dure toda la vida.”

Desde Revista Arquitecturas admiramos el actuar del arquitecto que hace “con las manos” y conoce de oficios. Particularmente, el trabajo de Fermín, tiene tanto de técnica como de arte. ¡Gracias por ser parte de nuestras primeras entrevistas y esperamos pronto una visita por la tierra colorada!